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Friday, February 23, 2018                   
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Tu bishebat - Bendiciones sobre los alimentos

Próximamente ingresamos en el mes de Shevat, y dos semanas, a partir de Rosh Hodesh, el 15 de Shevat se acostumbra servir todo tipo de frutas, por ello comenzaremos a ver las leyes concernientes a las bendiciones de los frutos y demás alimentos.

El Talmud (Berajot 35ª) enseña: Estudiaron nuestros sabios: “Tiene prohibido el hombre obtener provecho de este mundo sin bendecir –previamente-. Y aquel que así lo hace incurre en el pecado de “me´ila” –o sea sustraer algo sagrado- pues el mundo todo le pertenece al Eterno, como está escrito: de D-os es la tierra y todo cuanto ella contiene”.
El mismo Talmud pregunta, por un lado el versículo afirma que de D-os es la tierra y todo cuanto ella contiene, y otro versículo aparentemente contradice a este y afirma: Y la tierra fue dada al hombre, o sea si la tierra es del Eterno no pertenece al hombre y si la misma fue dada al hombre, por lo tanto ¿no es del Eterno? Y el Talmud responde, el versículo que afirma que “de D-os es la tierra…” hace referencia a antes de que el hombre pronuncie la bendición sobre el alimento, y el versículo que dice que “La tierra fue dada al hombre” se refiere al momento posterior a la bendición. O sea que el hombre al bendecir el alimento obtiene su derecho sobre la tierra, y de no hacerlo la tierra pertenece a D-os y por lo tanto si come un fruto estaría sustrayéndolo al Eterno. Por consiguiente, es una obligación para el hombre estudiar las leyes concernientes a las bendiciones, de manera que no deje de pronunciar la bendición correspondiente en el momento que requiere hacerlo, y no bendecir en forma innecesaria incurriendo así en el grave pecado de pronunciar el nombre de D-os en vano. Por el contrario, la persona que pronuncia la bendición en forma apropiada y con la concentración requerida, obtiene una gran recompensa y por otro lado, como afirman los sabios de la Cábala al pronunciar una bendición en forma correcta rectifica graves pecados que hubiese cometido.

Si por error la persona introduce en su boca un alimento sin pronunciar previamente la bendición que corresponde ¿cómo debe proceder?
En principio, es preciso aclarar que no se debe pronunciar una bendición si posee alimentos en la boca, pues está escrito: Y se llenará mi boca de Tus alabanzas, por ello, si la persona ya hubiese introducido un alimento en su boca sin pronunciar la bendición correspondiente y se trata de un alimento que no se convierte en repulsivo si lo retira de su boca, por ej. un caramelo, la halajá establece que debe retirar el caramelo de su boca y pronunciar la bendición correspondiente, pues, como vimos no se puede pronunciar la bendición con la boca llena de alimento. Pero si no puede retirar el alimento de su boca pues lo convertiría en algo repulsivo, debe hacerlo a un lado –en la misma boca- para pronunciar la bendición.

Si por error hubiese introducido líquido en su boca sin pronunciar la bendición correspondiente, y en este caso no puede retirarlo de su boca pues evidentemente lo convertiría en algo repulsivo, y tampoco puede pronunciar la bendición con la boca llena de alimento, como vimos más arriba, pensará el texto de la bendición y posteriormente podrá ingerirlo. Si posteriormente desea beber más líquido en principio pronunciará el versículo “Baruj Shem Kvod Maljuto Leolam Vaed” –debido a que debe reiterar la bendición- y posteriormente podrá bendecir para continuar bebiendo (pues la bendición pensada no es válida para continuar bebiendo.

Orden en las bendiciones
En la noche del 15 de Shevat se acostumbra a comer distintos tipo de frutos; y debido a que se acerca esta fecha estudiaremos sobre el orden halájico a seguir en el consumo de los frutos.

El origen del orden de las bendiciones
Cuando la persona desea consumir distintos alimentos que se hallan frente a él, debe seguir un orden específico al comer los frutos y no puede proceder en forma indiscriminada o según su gusto personal. Existen dos motivos para ello, a saber:
En principio, debido a la importancia de ciertas bendiciones estas deben adelantarse, postulado éste que analizaremos en la entrega siguiente, D-os mediante.
En segundo lugar, ciertas bendiciones deben adelantarse debido a la importancia del fruto o alimento que se consume, y esto lo desarrollaremos a continuación.

Las siete clases de frutos
Existen siete frutos con los que fue distinguida y alabada la tierra de Israel, como dice el versículo: “Tierra de trigo y cebada, de vid, higuera y granada, tierra de aceite de olivos y miel” (en este caso miel hace referencia al zumo de los dátiles). Estos frutos poseen primacía a cualquier otro fruto que se halla pronto a consumir. Por ejemplo si posee delante suyo, dátiles y manzanas, o almendras y pasas, siempre deberá bendecir en principio a los frutos pertenecientes a las siete clases arriba citadas.

Escribe nuestro maestro Rabbenu Ovadia Yosef, Shlit"a, que aún si los frutos que no pertenecen a las siete clases con que fue distinguida la tierra de Israel le son más apetecibles, debe bendecir -y consumir- en principio los frutos de las siete clases, pues su importancia es debida a la trascendencia que les otorga la Torá y no a nuestro gusto personal.

Orden a seguir entre los frutos de las siete especies
Como vimos, estas siete clases son las que aparecen en el versículo arriba citado, y de acuerdo al orden en que aparecen es que deben adelantarse unas a otras, ya que la enunciación que realiza la Torá nos enseña sobre la mayor importancia que posee cada fruto sobre el siguiente. Por lo tanto, si la persona posee delante de él higos y uvas, debe adelantar la bendición sobre los higos ya que estos aparecen primero en el versículo.
Al margen de este orden, existe otro ordenamiento interno entre los mismos frutos de las siete clases y responde a la cercanía que el fruto posee a la palabra "eretz" -tierra- que cita el versículo. Pasamos a explicar; en el versículo hallamos escrito "tierra de trigo y cebada." y a continuación "tierra de aceite de oliva y miel". Vemos que la palabra "eretz" es citada por el versículo en dos ocasiones, por lo tanto, si desea bendecir sobre uvas y aceitunas, debe adelantar las aceitunas que aparecen en segundo lugar, a las uvas que son enumeradas en tercer lugar a partir de la palabra "eretz" -tierra-, lo que significa que la Torá le está otorgando mayor importancia a las aceitunas que a las uvas. De la misma forma, los dátiles preceden a la uva pues aparecen en segundo lugar a partir de la palabra "eretz" y las uvas en tercer lugar -a partir de la primera palabra "eretz" del versículo-. Por este mismo motivo, los dátiles preceden asimismo a los higos y las granadas, pues, como vimos, la importancia del fruto es determinada por el orden en que aparecen en el versículo.

Orden en las bendiciones de los siete frutos
En conclusión, el orden a seguir en las bendiciones sobre los siete frutos es el siguiente: En principio debe pronunciarse la bendición sobre el pan "hamotzi lehem min haarets" (es por ello que cubrimos el pan al pronunciar el Kiddush en Shabbat, para que el mismo no aparezca frente a la persona y así pueda bendecir sobre el vino, pues el orden aplica sólo si los frutos se hallan frente a la persona). Posteriormente continúa la bendición de "mezonot" sobre las tortas o galletas procesadas con harinas, en este caso los productos procesados con harinas de trigo deben adelantarse a los horneados con harina de avena, pues el trigo aparece primero en el versículo. Siguen a las harinas las aceitunas, a estas los dátiles, a estos las uvas, a las uvas los higos y a los higos las granadas. Posteriormente, continúan todos los frutos del árbol, "boré perí haetz". Con una sola bendición "haetz" que pronuncie exime a distintos frutos del árbol que desea comer y que se hallan frente a él.

Si por error bendice sobre un fruto que aparece posterior en el versículo o sobre un fruto que no pertenece a las siete clases con que fue distinguida la tierra de Israel y posee delante suyo uno de los siete frutos, no debe repetir la bendición ya que este ordenamiento aplica en principio pero no es imperativo si ya pronunció la bendición de "haetz".

Ordenamiento en las bendiciones
En la halajá anterior, vimos que existen alimentos cuya importancia determina que su bendición debe adelantarse a otros, por ej. los frutos de las siete especies con que fue distinguida la tierra de Israel. Si posee para bendecir higos y manzanas, aún cuando a ambos frutos corresponde la bendición de "haetz" -fruto del árbol-, debe adelantarse el higo pues pertenece a las siete clases.
Asimismo existe un ordenamiento en las bendiciones que responde a la importancia de la bendición misma, más allá del tipo de alimento. Por ej. el caso del queso y la manzana, ésta debe adelantarse pues su bendición, "boré peri haetz" es más especifica que la de "sheakol" perteneciente al queso.

A continuación, veremos el orden a seguir en las bendiciones cuando se tiene para consumir frutos del árbol y productos de la tierra, por ej. pepinos y manzanas, o ananás e higo, etc.
En realidad, existe divergencia entre los primeros grandes comentaristas, algunos consideran que la bendición de "haadamá" es menos específica que la de "haetz", pues se refiere a todos los productos de la tierra, en tanto que haetz aplica sólo al producto de los árboles; por lo tanto, reviste menor importancia y debe pronunciarse en segundo lugar. Esta es la opinión del Ba´al Halajot Guedolot (s. XII).

Otras autoridades sostienen que sólo la bendición de "sheakol", al ser totalmente genérica, posee menor importancia que las otras bendiciones y por lo tanto debe pronunciarse en último lugar. Sin embargo las bendiciones de "haetz" y "haadamá" no posee mayor importancia una sobre la otra y por lo tanto no existe entre ellas ningún orden a seguir. Y así opinan el Ri"f y Rab Hay Gaón y la mayoría de los grandes comentaristas.

A los efectos halájicos, Maran dictamina en el Shuljan Aruj según la opinión del Ri"f y la mayoría de las autoridades halájicas que establecen que no existe orden alguno entre las bendiciones de haetz y haadamá. Por lo tanto, si posee ananás y manzana puede bendecir sobre cualquiera de estos dos frutos en principio y posteriormente continuar con el otro sin restricción alguna.

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