Shabat para todo Israel
 


El Santo Rabi, El Joze de Lublin, antes de ser famoso, era muy pobre. Una vez un viernes, su esposa tenía dinero solo para comprar vino, jalot (pan de Shabat), y un poco de pescado, pero al final se dio cuenta que le faltaba solo dos perutot (monedas) para comprar velas para Shabat.

La Rabanit, espera un milagro, pero el tiempo corre, unos minutos más, y entra el Shabat. Entonces decide salir a la calle, su rostro se cubre de lagrimas, ---- ¡Señor del mundo! como podré hacer Shabat con mi santo esposo sin las velas de Shabat?

En Lublin vivía un hombre muy rico, rico pero ordinario, hoy lo llamarías un “playboy”, viaja con un lujoso carruaje, quien sabe adónde va, era un hombre alejado de la observancia del Shabat apartado del judaísmo, de todo lo espiritual.

Pero aunque exteriormente parecía una persona prosaica y simple, en su interior tenia buenos sentimientos un alma santa y pura. Claro, ahora es una persona vulgar.

Pasa montado en una carroza con cuatro briosos caballos que corren, va adonde va, y de repente ve a una mujer llorando con toda su fuerza.
Frena su carroza y le pregunta:
---- ¿Mi Señora, Por que llora, acaso puedo ayudarla en algo?
Ella le contesta “Se ve que es usted una persona adinerada, seguro se reirá de mi, necesito dos monedas para comprar velas en honor del santo Shabat “y él le contesta, ¿dos monedas? ¡Aquí están, tome! La Rabanit, entonces, le dijo: ¡Mi Señor! Nunca sabrá cuanto me ayudo, quiero bendecirle, por el merito de esta buena acción que hizo, la luz de jardín del Eden, la luz del santo Shabat alumbre por siempre su corazón.
El “playboy” continuo su camino, hablando consigo mismo “voy a llegar tarde a la reunión”.
La esposa del Rabino compro dos velas, las encendió y toda la casa se lleno de luz.
Su esposo, el Joze de Lublin fue a la Sinagoga para rezar la oración de Minja, no se hacia donde me llevan mis pensamientos, cuando rezo Minja, ojala y pueda rezar una palabra como debe ser, pero, en su plegaria, el Rabí, subió al cielo y el ve que el Tribunal celestial esta convulsionado, angustiado escucha que le dicen: “Tu, Joze de Lublin, estamos acostumbrados a que nos hagas problemas , estamos acostumbrados a que otorgues bendiciones a gente que no las merecen .Pero, ahora, también tu mujer, has visto a quien bendijo con la luz del santo Shabat?, Has visto que clase de persona es ? ¡Fíjate hacia donde corre!
Les contestó el Rabino: Saben que, mis Maestros, denme a ese hombre prosaico y vulgar solo por una media hora. Saben ustedes porque va adonde va?, porque nunca probo el gusto de la luz de Eden, la luz del santo Shabat. Por favor dejen a la luz del Shabat alumbrar su corazón solo por media hora, y verán lo que pasara.

En ese momento allí abajo, se abrieron todos los portones del cielo al “playboy” De repente sintió un profundo sentimiento en su corazón, “ Oy! Que sagrada es la vida! Que valioso es el tiempo, el mundo es tan profundo, tan bello…

El se miró a si mismo, y comenzó a llorar: Señor del mundo, ¿que haré con mi vida?, entonces en ese momento de crisis, pensó: “tengo un solo lugar donde escapar, iré al lugar donde están encendidas mis velas, allí voy a pasar el Shabat”
Cuentan los Jasidim, que este hombre, se convirtió en uno de los grandes seguidores del Joze de Lublin.

Estimados amigos, si ustedes ven una persona ordinaria y vulgar, pónganlo en contacto con la luz del Shabat, y ya verán los cambios. Muchas son las personas no hacen Shabat en sus hogares, ¿razones?, hay muchas, que les parece si comenzamos una campaña, cada familia invitara a alguien, las velas las jalot, el kidush, la conversación amena, temas de la parsha semanal, judaísmo, comunidad, cánticos sabáticos, alegría, y buena predisposición harán que el invitado se sienta bien, y la luz sabatina, quien sabe, puede y le haga cambiar su vida, lo acerque a la comunidad, a la sinagoga, y a nuestras fuentes ancestrales .




 
  Por El rabino : Iona Blickstein  
 
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