Parashá Vaikra - Humilde es Moshé, nuestro Maestro
 


El tercer libro de la Torá comienza con la palabra “Vaikra” - y llamó, en un lenguaje que demuestra cariño, la expresión utilizada por los ángeles que sirven D-s (Rashi). Moshé, escribió en la Torá “Vaikar”, del vocablo “mikre” - casualidad, él quería hacer notar que D-s se reveló ante él en forma casual, como lo hizo con Bilam, D-s no estuvo de acuerdo que así se escribiese en la Torá, pero para hacer su voluntad y honor a su humildad, le ordenó escribir “Vaikra”, con la letra “alef” en pequeño.

La humildad es la cualidad que la Torá eligió para describir a Moshé: “Moshé es el padre de los Profetas, la columna de la Tora”, y a pesar de eso la Torá no escribe, Moshé el sabio, Moshé el justo, sino “El varón Moshé era muy modesto, más que todo hombre sobre la faz de la Tierra” (Bamidbar, 12:3). Ya desde la primera vez que HaShem se revela a Moshé y le ordena presentarse ante el Faraón, vemos su humildad. Moshé le dice: “¿Quién soy yo para que vaya ante el Faraón? (Shemot, 3:11), mientras que el Faraón dice: “¿Quién es HaShem, para que escuche Su voz?”.

El Faraón no se pregunta “¿Quien soy yo?” el cree saber quien es – “Soy importante, soy el rey de Egipto” Mío propio es mi rio (el Nilo), pues yo me lo hice” - (Iejezkel, 29:3).
También después de haberlos sacado de Egipto y partido hacia el mar dice sobre Aharon y su persona ¡nosotros que, no somos nada! Abraham, el patriarca señala “y Yo soy polvo y ceniza”. David, el rey, exclama, “¡y yo soy gusano y no hombre!”. Esther, amerita salvar a Israel, gracias a su modestia, como menciona el versículo: “Y dijo Esther al rey en nombre de Mordejai” (2:22), a lo que dijeron nuestros Sabios “Todo aquel que profiere una enseñanza en nombre de quien la enuncio trae redención al mundo” (Avot ,6:6).
Explica el Maharal de Praga que si la redención vendrá por medio de una persona, conllevará al éxito, aludiendo a su inteligencia, sin mencionar a D-s pero aquel que es humilde se anula ante D-s y ante personas de mayor sabiduría y espiritualidad.

El hecho que Moshé, nuestro Maestro, se anula totalmente ante el Eterno, hizo que recibiera la profecía en forma clara y directa. Los otros profetas no la recibieron de esta manera. En el lenguaje de nuestros Maestros Moshé recibió el mensaje “beAsplakaria Meira”, a través de un espejo trasparente. Cuando la luz pasa por un vidrio claro, esta se filtra sin cambio alguno, entra luz blanca y sale igual. El mensaje que trasmitió D-s a Moshé fue recibido y transferido intactamente.
Pero cuando la luz pasa a través de un vidrio multicolor, nuestros ojos verán luz multicolor, de acuerdo al vidrio, así será la luz. La luz divina alumbra a todos los profetas por igual, todos ven lo mismo, pero, cada profeta recibe el mensaje según su propia fuerza espiritual, cuando divulga el mensaje, lo hace después de que pasó por “su interior”, influenciado por esas fuerzas. Si encontramos que dos profetas anuncian de la misma manera, es seguro que son “falsos profetas” que se pusieron de acuerdo en su mensaje, y no debemos descalificarlos.

Moshé, nuestro Maestro, se considera “nada”, la luz divina pasa por el sin cambio alguno, como entró, por eso enfatiza el autor del poema “Ygdal Elokim Jay”. No surgió en Israel otro profeta como Moshé quien la presencia de D-s contempló.
La enseñanzas que recibió Moshé, el Señor de todos los profetas es verdadera y cierta y nunca podrá ser cambiada ni alterada.




 
  Por El rabino : Iona Blickstein  
 
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