El huésped en la salida de Shabbat Janucá
 


Pregunta: El hijo casado que se hospeda en casa de sus padres en Shabbat ¿Cómo debe proceder con el encendido de las velas de Janucá la salida de Shabbat?

Respuesta: Como hemos visto, según la costumbre sefaradí el hijo casado que se hospeda en casa de su padre no necesita encender velas de Janucá ya que lo exime el encendido del padre. Según la costumbre ashkenazí de todas formas cada uno debe encender sus propias luminarias.

Nos resta aclarar cómo debe proceder este hijo en la salida de Shabbat. Es decir, cumple con el encendido que realiza su padre o debe encender más tarde al llegar a su casa. En otras palabras, qué determina la obligación del encendido, el lugar donde come o el sitio donde dormirá.

El gran erudito Rabí Yaacob Kaminetzki z”l (de las grandes autoridades rabínicas en los EE.UU hace treinta años) escribe (Emet LeYaacob cap. 677) que la persona que se hospeda en casa de sus padres en Shabbat, en la salida de Shabbat debe encender en la casa misma donde se hospedó, pues esa se considera su casa hasta dejarla.

O sea que la casa donde se hospeda se considera “su” vivienda a los efectos del encendido de las luminarias de Janucá hasta que retorne a su propia casa. Es de esta misma opinión Rab Shlomo Zalmen Awerbaj z”l (Halijot Shelomo 279).

Sin embargo, nuestro maestro Rabí Ovadia Yosef z”l nos enseñó (Jazon Ovadia 155), según opina una de las grandes autoridades de Cracovia en la época del Rama, Rabí Yosef Katz z”l (Sheerit Yosef cap. 73) que quien se hospeda en casa de un compañero o de sus padres y come allí, debe encender en su casa al regresar a dormir pues el lugar donde dormirá es el que determina la obligación del encendido. Y se extendió nuestro maestro al respecto citando otras fuentes para confirmar este dictamen.

Por lo tanto, quien se hospeda fuera de su casa en Shabbat, debe encender las velas de Janucá al retornar a su casa incluso si lo hace mucho más tarde.

Encendido de las luminarias de Janucá la víspera de Shabat
Es adecuado recitar la plegaria de “minja” la víspera de Shabbat previo al encendido de las velas de Janucá, pues la plegaria de minja ocupa el lugar del sacrificio vespertino que se ofrecía en el sagrado templo de Jerusalén, en tanto que el encendido de las velas de Janucá conmemora el milagro ocurrido con el candelabro en el Templo, y el orden del servicio del sagrado templo establecía que se ofrecía el sacrificio y posteriormente se encendía la Menorá. De todas formas, si se le dificulta encontrar un “minian” que recite la plegaria de Minja temprano, escribe Rabí Ovadiá Yosef, z”l que es preferible adelantar el encendido de las velas de Janucá y pronunciar la plegaria de Minja con un minian a que las pronuncie en forma individual y después encienda.

No se debe encender la víspera de Shabbat en un horario excesivamente temprano, sino se encenderá unos diez minutos antes de la puesta del sol, y si desea adelantar unos minutos podrá hacerlo con la condición que no encienda antes del horario de la plegaria de Minjá, que es aproximadamente una hora y cuarto antes de la puesta del sol. (Ya hemos aclarado anteriormente en este contexto que el horario halajico, denominado “sha´ot zemaniot” se determina sumando el total de horas del día, desde su comienzo hasta su finalización y dividiendo el tiempo resultante en doce partes, cada una de las cuales se considera una “hora zemanit” que en época invernal será más corta y durante el período estival más larga).

En la víspera de Shabbat Janucá se deben encender las velas de Janucá primero y las de Shabbat posteriormente. Si se retrasó hasta prácticamente la entrada del Shabbat, podrá la mujer encender las velas sabáticas a partir de que su esposo haya encendido la primera vela de Janucá.

Es preciso colocar suficiente aceite, o utilizar velas lo suficientemente largas, como para que permanezcan encendidas hasta media hora después de la salida de las estrellas. El horario de la salida de las estrellas en la tierra de Israel es aproximadamente un cuarto de hora después de la caída del sol. Si no posee velas que puedan permanecer encendidas este lapso, podrá encender por lo menos una vela que dure ese tiempo para cumplir la exigencia básica de la halajá para dar cumplimiento al precepto de Janucá.




 
  Por El rabino : Iona Blickstein  
 
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