Parasha Haazinu - Profecía sobre la redención futura
 


Rabí Moshé ben Najman (Ramban) en su comentario de la Parasha, 32:40.

Este cántico, que es para nosotros un verdadero y nos recuerda cuan fidedigno testigo, predijo con claridad todo lo que nos ocurre. Nos recuerda ante todo el favor que hizo con nosotros el Señor, desde le momento en que nos convirtió en Su heredad; nos recuerda cuan benevolente fue con nosotros al legarnos tierras que pertenecían a pueblos grandes y poderosos; la gran bondad, riqueza y honor que nos otorgó allí y que a pesar de todas las inmensas bondades se rebelaron nuestros padres contra el Señor, rindiendo culto a las estrellas y a los astros; nos recuerda como se encolerizó, con ellos, hasta que envió a nuestro país epidemias, hambre, bestias malignas y guerras destructoras. Luego los dispersó hacia todas las direcciones y a todos los rincones de la tierra. Es sabido que todo esto se ha cumplido, ocurriendo así.

Nos dice el cántico, que finalmente retribuirá la venganza a Sus adversarios y Sus enemigos pagarán, y la razón es, que ellos cometieron las maldades contra nosotros impulsados por el odio al Señor, puesto que no odian a los hijos de Israel por ser idólatras como ellos mismos, sino porque se comportan como ellos y sirven al Señor, cumplen Sus mandamientos, no se emparientan con ellos, no comen de sus sacrificios y desprecian sus ídolos, extirpándolos de sus lugares; como fue dicho (Tehilim 44,23) “Antes por tu causa somos muertos todos los días”. Entonces movidos por su odio al Señor, nos causan todos estos males, razón por la cual son Sus adversarios y Sus enemigos, por lo tanto le corresponde vengarse de ellos.

Es evidente, que la promesa se refiere a la redención futura; puesto que en la construcción del Segundo Templo, no se regocijaron las naciones en Su pueblo, más bien se burlaron de ellos (Nejemia 3,34) “¿qué están haciendo estos débiles judíos?” En esa época servían a los grandes pueblos en el palacio real de Babel y estaban todos subordinados a ese rey. En esta época no se vengó de Su adversario, ni tampoco perdonó a Su tierra, ni a Su pueblo.

No hay sin embargo, en este cántico, ninguna condición referente al arrepentimiento o a la sumisión es tan solo un testimonio que haremos las maldades y la sobrellevaremos, y que El alabado sea, nos reprenda encolerizado, más no ha de extinguir nuestro recuerdo, a condolerse de nosotros, y retribuirá a los enemigos Con Su espada grande, fuerte y poderosa, y perdonará nuestros pecados en aras de Su nombre, Forzosamente hemos de explicar este cántico, como refiriéndose a la liberación futura, aunque esto pese a los herejes.




 
  Por El rabino : Iona Blickstein  
 
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