Los sueños en la concepción judaica.
 


El titulo es bastante comprometedor, pero hay muchas personas que se interesan en él, y es por eso que me comprometí a estudiarlo, analizar las diferentes opiniones de nuestros sabios, no en el ámbito folklórico solamente, aunque creo que todo lo que se conversa sobre el tema, entre las distintas comunidades de nuestro pueblo tiene como fuente nuestros libros sagrados, Torá, Tanaj (Los 24 libros) el Talmud, Midrash, Cábala y naturalmente los libros “halágicos” (leyes, Shuljan Aruj y otros), que contemplan la dinámica normativa de la persona que sueña (buenos o malos sueños), sí podrá contarlos o no y a quién, ¿deberá ayunar?, y otros.

¿Qué posición debemos tomar ante los sueños?
El Rabino Rabí Iosef Papo en su libro “Pele – Loetz” escribe:
Dijeron nuestro sabios Z’L sobre el versículo: “ Y Elokim quiso que le teman – éste es un mal sueño” (Berajot 55), pero también dijeron: “bueno es el ayuno del sueño, como el fuego para el aserrín”, y dijeron: “el que ayuna el ayuno del sueño, en su día, aunque sea sábado, serán eliminados los malos edictos de setenta años” – pero también dijeron que “los sueños no hacen, ni bien ni mal, y un sueño que no es interpretado es, como una carta que no ha sido leída”, y dijeron que “a una buena persona le muestran un mal sueño – y al entristecerse será anulado”.

Esto significa que mejor no será prestar atención a los sueños, y no temer de ellos, para que su suerte no se dañe. No contará su sueño a nadie, porque la mayoría de ellos (los sueños) no hablan nada serio, especialmente en nuestra huérfana generación, que no existe persona alguna que eleve su alma al cielo y allí le revelen lo que sucederá en el futuro, como ocurría con los grandes y santos Rabinos de las generaciones anteriores, y tampoco hay una persona que amere ver un ángel revelándole el futuro. Solo la imaginación humana nos hace pensar toda serie de cosas que influyen sobre nuestros pensamientos al dormir y hay sueños espeluznantes que son consecuencia del abuso de comida y bebida, o tristeza y melancolía.

Cuando una persona viene a mí – dice el rabino – y me habla sobre el sueño que tuvo le digo: “No temas, porque los sueños no influyen ni para bien ni para mal, pero no perderás nada si ayunas y si dieras dinero para Tzedaka, harás también “pidion nefesh” (oración especial para pedir ayuda a HaShem) y hagas un examen de conciencia para ver si no has pecado en algo”.

Esto es algo que debemos hacer siempre, sin relación alguna con el sueño.

Qué deberá decirse el soñador - ¿Qué me informaron en medio del sueño, qué voy a morir? – esto ya lo sé, ya me enseñaron los sabios “Vuelve un día antes de tu muerte, vuelve hoy, porque puede que mueras mañana; esta es la pura verdad. Pero los sueños son pura ilusión



 
  Por El rabino : Iona Blickstein  
 
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